Margarita Stolbizer. Foto Lucía Merle.

“El GEN no va a ir a la repetición de un fracaso, pero podemos formar un proyecto distinto con los partidos de Cambiemos”

Margarita Stolbizer. Foto Lucía Merle.
Margarita Stolbizer. Foto Lucía Merle.
Por Martín Bravo

-En los últimos años intentó la construcción de opciones por fuera del kirchnerismo y el macrismo. La polarización se mantuvo, ¿se resignó a un escenario sin alternativa a la grieta?

-Nunca me gusta resignarme, aun cuando estoy más obligada a tomar conciencia de la realidad que implica un contexto muy polarizado. Yo creo es necesario salir de la grieta, por lo tanto nunca van a estar agotados los esfuerzos. Eso no significa reconocer que la competencia a veces se da entre dos, pero ése no es el problema sino la dificultad para sentarse a dialogar, salir de la descalificación permanente y acordar cosas en temas que no deberían estar dentro de la grieta, como la Salud y la Educación.

-¿Se sintió decepcionada con (Sergio) Massa y (Roberto) Lavagna?

-Son dos casos distintos. El fracaso de una tercera alternativa no se los puedo adjudicar a ellos. Tuve una gran decepción política con Lavagna, me equivoqué con la persona en la que creí que podía liderar una gran convocatoria antigrieta. No fue así. Como también fue una decepción política el resultado de la elección y que la mayoría de los argentinos decidiera volver al kirchnerismo. Con Massa nunca tuve decepción con lo que intentamos hacer. Creo que estuvo bien intentar ese camino cuando estuvo afuera del kirchnerismo y se agotó en ese trayecto electoral. Después él decidió tomar otro camino, que yo no comparto.

-En el último tiempo tuvo conversaciones con Rodríguez Larreta y otros integrantes de Juntos por el Cambio. ¿Qué posibilidades hay de que se incorpore a ese espacio?

-Hay que ser claros, porque se tejen demasiadas especulaciones en torno a las conversaciones. Primera aclaración: el GEN no va a ir a Juntos por el Cambio. No podemos ir a la repetición de algo que fue un fracaso. Yo soy muy crítica de lo que hicieron en el Gobierno. Ahora, podemos formar parte de un proyecto distinto con los partidos de la coalición de Cambiemos. Lo que no estamos de acuerdo es en reivindicar el pasado. La otra cuestión que me preocupa es cuando las conversaciones se agotan en un proyecto electoralista. La discusión tiene que ser un proyecto de Gobierno y de país sobre todo. Tengo muy buen nivel de dialogo con muchos de ellos. Todos debemos reconocer que nos equivocamos y pensar en algo distinto para la Argentina.

-Plantea como propósito conformar una alternativa progresista y ética. ¿Cree que será posible en una alianza con el PRO?

-Es posible conversar con los que integran la coalición de Cambiemos y en eso hay algunos del PRO. He conversado con María Eugenia Vidal y es una persona que está muy parada sobre la realidad, reconociendo los errores que cometieron y la necesidad de construir algo distinto. Lo mismo me pasa cuando hablo con (Emilio) Monzó, (Horacio) Rodríguez Larreta, (Diego) Santilli, también he conversado con Marcos Peña. (Martín) Lousteau es claro cuando dice que hay que conformar una alternativa socialdemócrata. Yo lo que quiero es eso. Si lo puedo armar con gente que está en el PRO, el radicalismo, la Coalición Cívica y el peronismo, lo que importa es el sentido.

-El anuncio de la fundación de Macri funcionó como la confirmación de que no será candidato, ¿cuánto incide que él tenga menos protagonismo en Juntos por el Cambio para esa posible confluencia?

-Los límites no se ponen en las personas, deben ser programáticos y éticos. No me gusta la idea, sobre todo estando yo afuera, de emitir una opinión sobre qué tiene que hacer o no hacer un líder de esa coalición. Vamos a discutir un proyecto de país y a estar en la medida que se pueda trabajar eso. Otra cuestión es que el GEN no va a estar en una conversación que se agote en la elección de 2021. No estoy atrás de un cargo, a mí me gustaría formar parte de un buen gobierno en 2023.

-Reclama una autocrítica al gobierno de Macri. ¿Cuáles fueron según su mirada los puntos más cuestionables?

-Lo primero es que no cumplieron con los compromisos electorales. Con ninguno. Más allá de lo económico, porque había subestimado el problema de la inflación y muchos descontaban que iba a construir prosperidad, también soy muy crítica en el aspecto institucional. Lo primero que hizo fue firmar un decreto nombrando jueces de la Corte Suprema. Eso es grave. También el debilitamiento de la Oficina Anticorrupción. Son los responsables de que tengamos a Cristina gobernando. Tiene que ver con la mala gestión y con una estrategia política equivocada, que fue jugar a la grieta.

-¿Qué rescata de esa gestión?

-Todos los gobiernos tienen sus cosas buenas y malas. Una es el tema de la política internacional. A veces no se considera pero la Argentina tiene que reconocerse parte de un mundo global. En la última parte del kirchnerismo se había llegado a una situación de aislamiento, con una estrategia equivocada. En el comienzo de la gestión de Cambiemos el mundo empezó a mirar distinto a la Argentina.

-¿Va a ser candidata?

-No puedo descartar ninguna cuestión de cómo puede ser el proceso electoral, pero no es algo que estoy buscando. Sí me interesa empezar a construir un proyecto que pueda ser gobierno y eso se empieza a construir desde ahora. Me interesa participar del debate público desde adentro, pero eso no significa tener una banca en el Congreso.

-¿Cómo influye el paso a la provincia de Buenos Aires de Elisa Carrió, con quien mantiene diferencias en el último tiempo?

-Eso lo define cada partido y no formamos parte de Cambiemos, por lo tanto no es tema nuestro los dirigentes que ellos impulsen. Quiénes están hoy no es algo que estemos considerando.

-¿Cuáles serían los ejes principales del proyecto?

-Aspiro a que sea un proyecto socialdemócrata, un progresismo ético y con honestidad. Lo primero es conjugar la República con la igualdad. Rechazamos esa idea exclusiva del republicanismo que no pone la igualdad como eje. Eso significa reformar el sistema impositivo para que los que más ganan sean los que más aporten. Pensar a la función como servicio público. Hoy es central la educación, la inversión en la ciencia, la innovación. Las políticas de empleo. La transparencia, que no es un fin sino que tiene que ser una virtud de la gestión. Achicar la brecha de la desigualdad debe ser una condición y no un resultado. Los pobres no tienen que esperar ningún derrame de ningún lado.

-¿Es un dilema para usted que entre las dos coaliciones el Frente de Todos se ubique en la centroizquierda y Juntos por el Cambio o si hubiera un nuevo espacio en la centroderecha?

-Es una simplificación equivocada. El último ajuste a los jubilados terminó siendo mucho peor que el de Macri. El presidente del bloque del Frente de Todos en el Senado (José Mayans) acaba de decir que en pandemia no hay derechos. Cosas más fascistas que las que están expresando… Que se aprovechen del Estado para enriquecerse va a contramano del progresismo. No se le puede conceder al kirchnerismo la posibilidad de representar a una fuerza de izquierda. Para eso hay que luchar por una sociedad igualitaria y eso no ocurrió con el gobierno de Cristina ni con el de Alberto Fernández.

-¿Cómo evalúa la gestión actual?

-Mal, por supuesto. Más allá de la pandemia. Voy a tomar dos cosas que me han marcado en los últimos días. Los funcionarios del Gobierno y el PJ cerrando filas para proteger a los peores: (Amado) Boudou y (Gildo) Insfrán. Eso demuestra que hay un pacto de impunidad para los corruptos y para los fachos, que es un pacto de impunidad que promueve Cristina Kirchner. Es bastante difícil pensar en un país cuando los dirigentes son capaces de sacarse la careta y defender eso. Están convalidando lisa y llanamente el choreo. Argentina bajó 12 puestos en el índice de percepción de la corrupción, por las compras públicas sin licitación aprovechando la emergencia. A eso se agrega la opacidad en las negociaciones para la adquisición de las vacunas. En la gestión económica, todos los índices muestran el fracaso del gobierno de Alberto Fernández. Se acepta que los más pobres tengan que pagar carísimos los alimentos y no hay un plan. Lo último, la cuestión educativa a contramano del mundo, en un país en el que están abiertos los bingos.

-¿Cristina Kirchner condiciona el Gobierno de Alberto Fernández o no tienen tantas diferencias?

-Creo más en lo último. No creo que lo condicione. Primero que es el Gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Es la vicepresidenta, la constructora y parte central del Gobierno. Los condicionamientos fueron previos, en la medida que ella define la candidatura. Eso no venía gratis. Lo que más me preocupa es que hoy estamos frente a una estrategia de impunidad, así como en el gobierno anterior la estrategia era el mecanismo para el enriquecimiento ilícito.

-Inició las causas Hotesur en 2014 y luego Los Sauces, ¿qué piensa sobre la teoría del lawfare esgrimida por Cristina Kirchner y otros ex funcionarios?

-Hace unos días leí una nota de (Roberto) Gargarella, que decía que era una argumentación ridícula y peligrosa, y que es puro cuento. Es una definición buenísima. Trabajé en algunas de esas causas y tengo la convicción absoluta de que tienen las pruebas suficientes para acreditar los delitos que se cometieron. No lo digo yo sino una enorme cantidad de fiscales, jueces y camaristas. Y la causa de los cuadernos terminó de demostrar de dónde salía el dinero que lavaban. No hay ningún lawfare ni presos políticos. Hay políticos que cometieron delitos.

-¿Cómo cree que van a seguir esos procesos judiciales?

-Como han ido hasta ahora: lento, lentísimo. Ese es lamentablemente el funcionamiento de la Justicia en la Argentina. Siempre he dicho que hay que hacer reformas y una es agilizar los procedimientos. Hay magistrados que trabajan muy bien, y otros que bailan al compás de la música que ponen los que gobiernan.

-¿Alberto Fernández forma parte de la estrategia?

-Si, no es ajeno a eso. El mismo dijo que en el gobierno anterior se armaron causas a dirigentes opositores. Las causas fueron a funcionarios que cometieron delitos. Hoy parece que se olvidaran de los bolsos de (José) López. No me quiero meter en los zapatos de un intendente bonaerense que tiene que bancarse la candidatura para que los presida y lidere una persona con múltiples procesamientos por corrupción, lavado de dinero, asociación ilícita.

-Habló de la necesidad de autocrítica, ¿qué errores reconoce en su carrera política?

-He tenido errores. Haber conformado un acuerdo para apoyar a Lavagna puede ser el último, pero mi carrera es demasiado larga y he cometido muchos errores. La diferencia es que no me tocó gobernar. Hay que armar un proceso diferente porque los que han gobernado han condenado a la Argentina a esta situación de pobreza, recesión, baja calidad educativa y precariedad.

-¿Se arrepiente de haber apoyado los superpoderes a Domingo Cavallo y la reforma laboral en el gobierno de la Alianza?

-Por supuesto podría poner eso dentro de los errores, pero formaba parte de un gobierno y De la Rúa llegó a la presidencia con un apoyo popular muy importante y una trayectoria política extraordinaria. Teníamos que darle las herramientas que él nos decía que necesitaba para gobernar. Después me distancié y presenté la derogación de los superpoderes a Cavallo, pero inicialmente apoyaba porque era mi gobierno y creíamos que debíamos colaborar.

Una política acostumbrada a remontar la adversidad

Su madre murió por la explosión de una garrafa en su casa. Antes había perdido a su padre. Margarita Stolbizer dice que esos golpes fortalecieron su carácter e hicieron que durante su vida no dramatizara por cuestiones menores, aunque evita la victimización: “No considero que sean cosas especiales, todos tenemos pérdidas”. A los pocos meses le diagnosticaron el síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad poco frecuente que la dejó por un tiempo sin caminar y con parálisis facial, de la que logró recuperarse.

Apegada a la familia, con tres hijos basquetbolistas -uno en el Real Madrid, dos en Deportivo Morón-, al que vive en España no lo ve desde diciembre de 2019 por la pandemia pero espera poder viajar en abril para conocer a su primer nieto que nacerá en esa fecha.

La pintura es su hobby preferido, desde chica. Ya en la secundaria estaba convencida de que se dedicaría a la política. Le interesaba la historia y se identificó con las ideas de Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen. Sus padres habían sido perseguidos durante el segundo gobierno de Juan Perón.

Votó por primera vez a los 28 años, a Raúl Alfonsín. Había militado en esa campaña y organizado reuniones clandestinas en su casa, en el final de la dictadura. Se fue de la UCR en 2007. Ya consideraba al partido una “máquina para conseguir cargos”, sin vocación de poder, y se terminó de convencer cuando advirtió maniobras fraudulentas en elecciones internas.

En el inicio del gobierno de Néstor Kirchner se sorprendió de manera positiva con el decreto para cambiar el modo de designar a los miembros de la Corte Suprema y la idea de la transversalidad política. De Cristina reconoció el impulso a la Ciencia. En ningún momento contempló ni le ofrecieron incorporarse al Frente para la Victoria.

Con Cambiemos hubo versiones en ese sentido, aunque nunca se concretaron y fue muy crítica de la gestión de Mauricio Macri. En menor medida, también de María Eugenia Vidal en la provincia: “No pudo mostrar mejoras en Educación, Salud y Seguridad”.

En el intento de construcción de una alternativa por afuera del kircherismo y el macrismo, acaso su mayor entusiasmo fue con el Frente Amplio Progresista con Hermes Binner y otros referentes de centroizquierda: “Fue una gran ilusión”. La decepción llegó en abril de 2015, cuando el socialismo se replegó el Santa Fe con Binner en la boleta de senadores y promovió el corte de boleta. Stolbizer era la candidata a presidenta del espacio.

Antes había integrado UNEN, el frente detonado cuando Elisa Carrió -ya inclinada a acordar con Macri- se retiró con su cartera de aquel acto en el Palacio Rodríguez Peña. Luego Stolbizer se alió con Sergio Massa en 2017 y Roberto Lavagna en 2019.

En las últimas semanas mantuvo conversaciones con Horacio Rodríguez Larreta y otros dirigentes del PRO. También mantiene un vínculo con Martín Lousteau. Más que incorporarse propone “armar algo distinto”, a la espera de que decante la interna en la coalición opositora entre ese sector moderado y la llamada ala dura de Macri y Patricia Bullrich.

Stolbizer esquiva hablar de Carrió, aunque el salto de la fundadora de la Coalición Cívica a la provincia funciona como otro obstáculo por la relación tirante entre ambas. La dirigente del GEN promueve la candidatura de Facundo Manes: “Hay un debilitamiento de los partidos, la política tiene que oxigenarse y abrirse a otros actores”.

Itinerario

Se recibió de abogada en la Universidad de Morón. Durante el gobierno de Raúl Alfonsín fue concejala y Directora de Acción Social de ese municipio. Diputada nacional por cuatro períodos, fue candidata a presidenta en 2015 y antes tres veces a la gobernación bonaerense. Conduce el partido GEN, que fundó en 2007 luego de dejar la UCR. Fue miembro del Consejo de Presidencia de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Presidenta de la Organización Mundial de Parlamentarios (PGAction), es una de las fundadoras del Grupo Mujeres del Foro Interparlamentario de las Américas y titular de la ONG Asociación Civil Bajo La Lupa. En 2020 fue reconocida por Naciones Unidas por su contribución a la Paz, la Seguridad y la Justicia en América Latina y el Caribe.

Al toque

-Un proyecto: Argentina encaminada al desarrollo con igualdad.-Un desafío: Ser parte de ese proyecto.
-Un prócer: San Martín.
-Un líder: Raúl Alfonsín.
-Una sociedad que admire: La uruguaya y las que eligieron mujeres que gestionaron la pandemia.
-Un recuerdo: El nacimiento de mis hijos.
-Un sueño: Dejar una mejor sociedad a generaciones futuras.
-Un placer: El abrazo de mi familia.
-Una comida: Milanesas y tortas.
-Una bebida: Agua.
-Un libro: Ética para Amador, de Fernando Savater.
-Una película: No tengo.
-Una serie: No veo, pero me atrapó Borgen.

Fuente Clarín.com – Política – 31/01/2021 14:27