A pesar de la crisis del Gobierno, no debemos perder de vista el mensaje de la urnas

La disputa interna del oficialismo representa el mayor acto de irresponsabilidad política que podríamos haber imaginado. Pero ahora la oposición deberá construir una alternativa seria y progresista para gobernar la Argentina

Por Margarita Stolbizer

Para comenzar, necesito hacer la aclaración sobre la peligrosa atemporalidad que intentaré dar a mi opinión frente a la crisis política desatada dentro del Gobierno y la que debe ser evaluada según su propia escalada, en el minuto a minuto.

Sin duda, estamos frente al mayor acto de irresponsabilidad política que podríamos haber imaginado como consecuencia de la derrota electoral del domingo pasado. Y en este sentido, quisiera que no pase inadvertida esa secuencia. Para que el escándalo no tape el claro mensaje de la ciudadanía y los desafíos que eso implica tanto para el oficialismo como -hoy más que nunca- para la oposición.

No se puede creer que en medio de la mayor crisis económica y sanitaria los miembros de la coalición oficial estén exponiendo sus peleas internas de manera tan brutal. ¿Les parece que es momento para eso? Por favor, resuelvan rápido sus cuentas pendientes para atender los problemas de las mayorías (que hoy son las de casi todos).

En momentos de políticas expansivas en todo el mundo para frenar los efectos de la pandemia, el gobierno argentino viene practicando un duro ajuste económico que han sufrido la mayoría de las personas y que ha afectado especialmente a nuestra populosa clase media. ¿Pero esto es una decisión individual que se puede achacar en exclusiva al Ministro de Economía? Claro que no.

Estamos frente a una irresponsable manera de lavarse las manos como si las decisiones no les pertenecieran al conjunto y por tanto, la derrota no fuera una cachetada que suena igual en la cara de Alberto, Cristina, Massa, Máximo, Axel y toda la casta de poderosos y privilegiados que con mucha soberbia nos quisieron hacer creer durante casi dos años que, contra lo que todos estábamos percibiendo, ellos estaban “gobernando para el pueblo”.

Está claro que la manifestación popular, tan contundente como sin matices a lo largo y ancho de todo el territorio, tuvo como motivación principal la falta de respuestas a los problemas de la economía cotidiana, la de todos los días, la que siente cada argentina y cada argentino cuando va a hacer las compras y ya no alcanza para lo que podía poner en la bolsa hace una semana. Ya no era solamente que no solucionaron el tema de la inflación sino que empezaron a ignorarlo como problema.

La caída de todos los indicadores económicos empezó a trascender las meras estadísticas que ya no podía ni ignorar el INDEC, para constituirse en una espada que partía la mesa familiar porque absolutamente en todos los hogares se registraron casos de pérdida de empleo por el cierre de un comercio, de una pyme, el despido por achicamiento de gastos, y de manera muy determinante, la caída del poder adquisitivo del ingreso que implicaba cambio de hábitos en las compras, en las comidas, en los consumos.

Mientras todo eso ocurría, y la pandemia seguía azotando con aumentos de contagios y muertes y vacunas que no terminaban de llegar, el gobierno -y en especial el Senado de la Nación presidido por la Sra. de Kirchner- depositaba sus esfuerzos en llevar adelante entre otras movidas a los mismos fines, una reforma judicial como estrategia para la búsqueda de impunidad.

Vimos claramente la impudicia de esos movimientos y por eso es imposible que alguien quiera esquivar ahora la responsabilidad que le cabe frente a la debacle electoral. Votamos eso: el rechazo a las políticas que también desde otros ámbitos dan la espalda a las necesidades sociales para atender solamente los requerimientos del poder.

La casta de privilegiados que nos gobierna también se hizo ver en la cola más rápida de los vacunados que dejaron por detrás a quienes no tienen la suerte de “pertenecer”, y se burlaron impiadosamente de los miles de familiares que dejaron a alguien internado sin poder acompañarlo porque acataban protocolos, decretos y amenazas de sanción, mientras que ellos viajaban, festejaban, reían, “se coloreaban” y tantas otras sandeces que pusieron el eje de nuestro voto en la brutal crisis moral a la que nos llevaron. Se ha quebrado el contrato social porque se ha quebrado la razón ética de la política al servicio del bien común.

Todo ha sido tan grave y tan determinante al mismo tiempo que no puede quedar soslayado frente al escándalo. Porque el resultado electoral muestra una ciudadanía que ha salido de la anomia, que se ha plantado en su dignidad y que se ha manifestado, al fin, intolerante frente al agravio de quienes sólo entienden la política para satisfacer propios intereses.

Ha sido esa manifestación popular la que ha provocado la crisis. La peor noticia hubiera sido que no reaccionarán. Y lo hicieron con los pases de factura que estamos viendo como espectadores involuntarios del grotesco que protagonizan los responsables de la mayor crisis política e institucional de los últimos años.

El pueblo argentino se ha manifestado. Eso es lo que hay que saber leer. La situación que atravesamos en presente es devenida por aquel resultado.

El Presidente viene debilitado desde hace rato, desde que todos sabemos que otros le marcan la cancha. Pero también desde que abandonó el diálogo con la oposición, el consejo de los expertos, el funcionamiento del consejo económico y social. La debilidad de Fernández y su pérdida de autoridad tiene que ver con sus propias contradicciones, con la defensa judicial de los mismos que acusó en el pasado y ahora lo acompañan. Pero también han sido el retroceso de su investidura cada vez que la Vicepresidenta hizo pública una carta o sus opiniones sobre la marcha de la gestión que ella misma integra . Su capacidad de daño es enorme. Hoy ella busca sacar los pies del plato para no hacerse cargo de las medidas que deban tomarse y de las consecuencias que eso ocasione.

Ya no había gobierno. Ya estaba “pintado” el titular del Ejecutivo. Pero que nadie se haga el distraído.

La estrepitosa derrota del gobernador de la Provincia de Buenos Aires es también la derrota de su proyecto y tal vez –ojalá- el momento en que se trunque el proyecto que pretendía a Máximo Kirchner como un sucesor (el único) continuador de ella misma en un plazo no tan largo. De un joven que sin territorialidad, ni trayectoria, ni formación, ni otra cosa que un abultado patrimonio, parecía domar a los otrora fortísimos barones del conurbano.

En esta oportunidad, la derrota tiene muchos padres y madres. Presenciamos ahora todas las acciones de desconocimiento de paternidad, la típica irresponsabilidad de quienes no se hacen cargo de sus propios actos.

Deberían saldar este debate interno que los está llevando a aniquilarse entre ellos al tiempo que aniquilan el proyecto apoyado por quienes los acompañaron. Tener rápidamente el plan -que antes subestimaron- para poner el gobierno en marcha y transitar aunque fuera con un mínimo de estabilidad política los dos años que le restan. Lo primero, es hacerse cargo entre todos los que se fotografiaban para instalar el falso relato de una unidad simulada.

Pero sobre todo, -y esto es lo que no cambiará con el paso de las horas- lo que nos ha quedado con la elección del domingo y con la crisis desatada por el Frente de Todos, es la enorme responsabilidad que se ha puesto en cabeza de la oposición: hay que construir una alternativa seria, progresista y con alto contenido ético, para gobernar la Argentina. Sin tentaciones con el pasado, sin riesgos de errores ni repetición de fracasos. No solo se trata de ganar elecciones. Se trata de gobernar y hacerlo bien, poniendo el bien común como el objetivo principal de la política que debe, siempre, asumir el desafío de hacer y dejar las cosas mejor que los que antecedieron y de tal manera que las generaciones futuras puedan reconocer y disfrutar lo que nos haya tocado hacer.

Fuente Infobae

CAMPAÑA CON PROPUESTAS: IGUALDAD DE GÉNERO.

Desde la recuperación democrática se ha visto una efectiva evolución de la condición jurídica de las mujeres. Sin embargo, persiste una enorme brecha entre esos avances y los derechos reconocidos y la posibilidad real de ejercitarlos.

En ese contexto, Margarita Stolbizer, precandidata a Diputada Nacional, mantuvo reuniones en La Plata y Olavarría con mujeres empresarias y emprendedoras y en Junín con Mujeres protagonistas profesionales o militantes de organizaciones sociales.

La falta de autonomía económica de las mujeres y su desigualdad en el mundo del trabajo y de las responsabilidades familiares, juegan en contra de sus posibilidades de enfrentar las disparidades y la violencia de género. La igualdad de derechos y oportunidades sigue siendo una asignatura pendiente.

Por eso, promoveremos: la eliminación de toda forma de discriminación y violencia por razones de género para disminuir las tasas de femicidios; la promoción de las mujeres en el acceso al empleo y los ascensos a espacios de decisión y dirección; las responsabilidades familiares compartidas para realizar el desarrollo individual de las mujeres; las políticas de apoyo económico concreto para emprendedoras en el marco de promoción de las pymes.

Y lo haremos con algunos proyectos concretos:

  • Reforma de la legislación del trabajo para adaptar las licencias y responsabilidades a los nuevos marcos de organización familiar, poniendo a la mujer en las mejores condiciones para no sufrir desplazamientos por razones de género en el acceso al mercado ni en sus posibilidades de ascenso, asegurando la igual remuneración por igual tarea.
  • Asignación presupuestaria específica para el otorgamiento de líneas de créditos y subsidios para las mujeres y organizaciones de emprendedoras destinadas al desarrollo económico, la independencia y la generación de empleo, promoviendo, además, la creación de programas especiales en las instituciones bancarias públicas y privadas.
  • Creación de un Sistema Nacional Integrado de Cuidados, poniendo en valor el trabajo doméstico y las tareas de cuidado (de niños y niñas en primera infancia, adultos mayores, personas enfermas o con discapacidad) que están a cargo de mujeres y no son remunerados. Para ser parte de un sistema que atienda esta cuestión de manera eficaz e integral, se necesita una participación articulada del estado y de los sectores privados, sindicales, empresariales y de las organizaciones sociales.

Argentina debe recuperar la previsibilidad

La mezcla de mala gestión, resentimientos y desprecio por los acuerdos internacionales contraídos, puede hacernos perder más mercados

Por Margarita Stolbizer

Para gobernar un país es necesario conocer y entender el mundo, gestionar sus riesgos y aprovechar sus oportunidades. La globalización nos desafía día a día a que toda decisión se realice en tiempo real. E implica reconocer, por un lado, las cada vez mayores relaciones de interdependencia económica de los países, y por el otro, los aspectos institucionales, normativos, culturales y esencialmente humanos. Lamentablemente, falta una perspectiva de los derechos humanos tanto como del derecho internacional humanitario como imperativo de la visión de los decisores públicos. Esto se evidencia en la creciente desigualdad global y en los temas “permanentes” como guerras, migrantes, refugiados y todos los impactos derivados del cambio climático.

El principal “enganche” al sistema económico internacional de nuestro país es el sector agroindustrial. Desde hace décadas con gran potencial exportador y creciente y competitivo dinamismo. Sin embargo, los posicionamientos ideológicos del actual gobierno son un simple pretexto para descargar sus propios resentimientos. Inexplicable y altamente perjudicial para el país, nos hace perder dólares cuando más se necesitan, y nos desvinculan del mundo.

Como ejemplo, podemos analizar las restricciones a las exportaciones de carne, a las que se ha puesto el límite de salida al 50% de lo vendido el año pasado. Según un informe dado a conocer recientemente, Argentina pierde 100 millones de dólares mensuales por esa imposición. El desvarío en esta medida es tal que, recientemente, se incorporó una ampliación por decreto para crear una cuota de carne kosher con destino a Israel. Lo debió hacer a raíz del firme reclamo que hiciera la Embajadora Galit Ronen, quien expresó: “No puede ser que cada vez que le da ganas a la Argentina, Israel se queda sin carne”. Y también advirtió que, si no se lograba llegar a un acuerdo en el corto plazo, su país iba “a buscar otros lugares” donde comprar este alimento.

La carne que no se exporta no se produce y no crea empleo. Tampoco la decisión favorece un mercado interno demasiado quebrado en el consumo por la pérdida del poder adquisitivo de los ingresos y una inflación imparable a la que no solamente no le encuentran la vuelta sino que, está claro, ya ni se ocupan de buscarla.

Y así es que por una mezcla de mala gestión (Argentina aparece imponiendo medidas de manera unilateral, caprichosa, cambiando reglas), resentimientos, y desprecio por los acuerdos internacionales contraídos, podemos perder más mercados, impactar negativamente en la producción y el trabajo argentino de calidad. Y lo peor, ahondar aún más en la imagen de país poco previsible e inseguro, que limitará la ya muy baja Inversión Extranjera Directa (IED).

No parece casual que la IED corra por sus peores tiempos, ya que se encuentra por debajo de las tasas que teníamos durante los gobiernos de Néstor Kirchner, Cristina Fernández y Mauricio Macri. Cada vez menos inversores miran nuestra tierra porque justamente creen que aquí no conseguirán lo que cualquiera de ellos está buscando: previsibilidad (reglas estables) y rentabilidad.

Más arriba señalaba, la mirada prejuiciosa y resentida del gobierno (nunca superaron el conflicto del 2009) sobre el campo. No entienden o no les importa el aumento desmesurado de los costos de producción. Los insumos son, en parte, en dólares, especialmente de herbicidas y fertilizantes. Siguen matando pequeños productores y facilitando una concentración cada vez mayor de los factores de producción.

La contracara de esto implica una buena gestión de las políticas públicas, que evalué el triple impacto (económico, social, ambiental), que se sostenga en el ejercicio de un servicio público meritorio y una gestión transparente, despejando definitivamente las prácticas oscuras, clientelares y corruptas que han viciado tanto al sistema de contrataciones públicas. Es necesario reconstruir un vínculo virtuoso entre el sector público y el sector privado, con activa participación de universidades y academias, organizaciones y ciudadanía comprometida con el bien público.

Al mismo tiempo, es imprescindible caminar hacia una competitividad sistémica o integral, que se asiente en variables económicas, la economía del conocimiento, la formación de calidad de los recursos humanos, instituciones democráticas sólidas, especialmente una justicia independiente y un sistema federal equitativo dentro del funcionamiento de un estado moderno y eficiente.

Por último, Argentina debe pensar en forma global y hacer en local, simultáneamente en los planos corto, mediano y largo, encontrando los consensos necesarios para volver a crecer y hacerlo de manera sustentable. Para eso siempre serán necesarios los Acuerdos. Que la confrontación propia de los tiempos electorales no transcienda más que dentro de ellos para dar lugar después de la contienda, a los lugares y tiempos de diálogo en el disenso, encuentros, consensos y acuerdos. Solo por ese camino se podrá dignificar la política y los resultados que todos dicen buscar y muy pocos o casi ninguno puede mostrar.

COMUNICADO DEL PARTIDO GEN: Pobreza que duele

A fines de 2020, el desempleo, la cuarentena, el sobreprecio de los alimentos y la inflación empujaron a más de 7 millones y medio de argentinos a la pobreza, entre ellos más de 2 millones pasaron a ser indigentes. Así, la pobreza ya alcanzó a 19 millones de personas en nuestro país.

En 2015, CFK entregó un país con una pobreza estructural del 25%; en 2019, durante el gobierno de Macri ya se había elevado al 35.5% y hoy los números muestran algo más alarmante, un 42% de nuestro pueblo es pobre.

La canasta básica que ronda los 60 mil pesos, se torna cada vez más inalcanzable tanto para una familia tipo con dos salarios mínimos, como para los trabajadores informales; lo mismo sufren nuestros jubilados, el valor de su canasta triplica el haber mínimo. Mientras que más de la mitad de los menores de 15 años está en la pobreza, precisamente un 57%.

“Es tiempo de que la política sintonice con los problemas de la gente y no con su propia agenda. Necesitamos un plan de gobierno que nos saque de este agujero que se profundiza año a año, con empleo genuino, desarrollo de la industria y del comercio, una Argentina de trabajo y desarrollo”, expresó Sergio Abrevaya.

Por su parte, Margarita Stolbizer manifestó: “Sin plan económico y una política antiinflacionaria no es posible reducir la pobreza. Hay que salir de la mera observación de la estadística para poner rostro humano en la pobreza en cada hogar, cada niña, niño o jubilado que han caído en el listado de nuevos pobres por no poder acceder a un piso nutricional”.

Presidenta, Margarita Stolbizer
Secretario General, Sergio Abrevaya


Margarita Stolbizer. Foto Lucía Merle.

“El GEN no va a ir a la repetición de un fracaso, pero podemos formar un proyecto distinto con los partidos de Cambiemos”

Margarita Stolbizer. Foto Lucía Merle.
Margarita Stolbizer. Foto Lucía Merle.
Por Martín Bravo

-En los últimos años intentó la construcción de opciones por fuera del kirchnerismo y el macrismo. La polarización se mantuvo, ¿se resignó a un escenario sin alternativa a la grieta?

-Nunca me gusta resignarme, aun cuando estoy más obligada a tomar conciencia de la realidad que implica un contexto muy polarizado. Yo creo es necesario salir de la grieta, por lo tanto nunca van a estar agotados los esfuerzos. Eso no significa reconocer que la competencia a veces se da entre dos, pero ése no es el problema sino la dificultad para sentarse a dialogar, salir de la descalificación permanente y acordar cosas en temas que no deberían estar dentro de la grieta, como la Salud y la Educación.

-¿Se sintió decepcionada con (Sergio) Massa y (Roberto) Lavagna?

-Son dos casos distintos. El fracaso de una tercera alternativa no se los puedo adjudicar a ellos. Tuve una gran decepción política con Lavagna, me equivoqué con la persona en la que creí que podía liderar una gran convocatoria antigrieta. No fue así. Como también fue una decepción política el resultado de la elección y que la mayoría de los argentinos decidiera volver al kirchnerismo. Con Massa nunca tuve decepción con lo que intentamos hacer. Creo que estuvo bien intentar ese camino cuando estuvo afuera del kirchnerismo y se agotó en ese trayecto electoral. Después él decidió tomar otro camino, que yo no comparto.

-En el último tiempo tuvo conversaciones con Rodríguez Larreta y otros integrantes de Juntos por el Cambio. ¿Qué posibilidades hay de que se incorpore a ese espacio?

-Hay que ser claros, porque se tejen demasiadas especulaciones en torno a las conversaciones. Primera aclaración: el GEN no va a ir a Juntos por el Cambio. No podemos ir a la repetición de algo que fue un fracaso. Yo soy muy crítica de lo que hicieron en el Gobierno. Ahora, podemos formar parte de un proyecto distinto con los partidos de la coalición de Cambiemos. Lo que no estamos de acuerdo es en reivindicar el pasado. La otra cuestión que me preocupa es cuando las conversaciones se agotan en un proyecto electoralista. La discusión tiene que ser un proyecto de Gobierno y de país sobre todo. Tengo muy buen nivel de dialogo con muchos de ellos. Todos debemos reconocer que nos equivocamos y pensar en algo distinto para la Argentina.

-Plantea como propósito conformar una alternativa progresista y ética. ¿Cree que será posible en una alianza con el PRO?

-Es posible conversar con los que integran la coalición de Cambiemos y en eso hay algunos del PRO. He conversado con María Eugenia Vidal y es una persona que está muy parada sobre la realidad, reconociendo los errores que cometieron y la necesidad de construir algo distinto. Lo mismo me pasa cuando hablo con (Emilio) Monzó, (Horacio) Rodríguez Larreta, (Diego) Santilli, también he conversado con Marcos Peña. (Martín) Lousteau es claro cuando dice que hay que conformar una alternativa socialdemócrata. Yo lo que quiero es eso. Si lo puedo armar con gente que está en el PRO, el radicalismo, la Coalición Cívica y el peronismo, lo que importa es el sentido.

-El anuncio de la fundación de Macri funcionó como la confirmación de que no será candidato, ¿cuánto incide que él tenga menos protagonismo en Juntos por el Cambio para esa posible confluencia?

-Los límites no se ponen en las personas, deben ser programáticos y éticos. No me gusta la idea, sobre todo estando yo afuera, de emitir una opinión sobre qué tiene que hacer o no hacer un líder de esa coalición. Vamos a discutir un proyecto de país y a estar en la medida que se pueda trabajar eso. Otra cuestión es que el GEN no va a estar en una conversación que se agote en la elección de 2021. No estoy atrás de un cargo, a mí me gustaría formar parte de un buen gobierno en 2023.

-Reclama una autocrítica al gobierno de Macri. ¿Cuáles fueron según su mirada los puntos más cuestionables?

-Lo primero es que no cumplieron con los compromisos electorales. Con ninguno. Más allá de lo económico, porque había subestimado el problema de la inflación y muchos descontaban que iba a construir prosperidad, también soy muy crítica en el aspecto institucional. Lo primero que hizo fue firmar un decreto nombrando jueces de la Corte Suprema. Eso es grave. También el debilitamiento de la Oficina Anticorrupción. Son los responsables de que tengamos a Cristina gobernando. Tiene que ver con la mala gestión y con una estrategia política equivocada, que fue jugar a la grieta.

-¿Qué rescata de esa gestión?

-Todos los gobiernos tienen sus cosas buenas y malas. Una es el tema de la política internacional. A veces no se considera pero la Argentina tiene que reconocerse parte de un mundo global. En la última parte del kirchnerismo se había llegado a una situación de aislamiento, con una estrategia equivocada. En el comienzo de la gestión de Cambiemos el mundo empezó a mirar distinto a la Argentina.

-¿Va a ser candidata?

-No puedo descartar ninguna cuestión de cómo puede ser el proceso electoral, pero no es algo que estoy buscando. Sí me interesa empezar a construir un proyecto que pueda ser gobierno y eso se empieza a construir desde ahora. Me interesa participar del debate público desde adentro, pero eso no significa tener una banca en el Congreso.

-¿Cómo influye el paso a la provincia de Buenos Aires de Elisa Carrió, con quien mantiene diferencias en el último tiempo?

-Eso lo define cada partido y no formamos parte de Cambiemos, por lo tanto no es tema nuestro los dirigentes que ellos impulsen. Quiénes están hoy no es algo que estemos considerando.

-¿Cuáles serían los ejes principales del proyecto?

-Aspiro a que sea un proyecto socialdemócrata, un progresismo ético y con honestidad. Lo primero es conjugar la República con la igualdad. Rechazamos esa idea exclusiva del republicanismo que no pone la igualdad como eje. Eso significa reformar el sistema impositivo para que los que más ganan sean los que más aporten. Pensar a la función como servicio público. Hoy es central la educación, la inversión en la ciencia, la innovación. Las políticas de empleo. La transparencia, que no es un fin sino que tiene que ser una virtud de la gestión. Achicar la brecha de la desigualdad debe ser una condición y no un resultado. Los pobres no tienen que esperar ningún derrame de ningún lado.

-¿Es un dilema para usted que entre las dos coaliciones el Frente de Todos se ubique en la centroizquierda y Juntos por el Cambio o si hubiera un nuevo espacio en la centroderecha?

-Es una simplificación equivocada. El último ajuste a los jubilados terminó siendo mucho peor que el de Macri. El presidente del bloque del Frente de Todos en el Senado (José Mayans) acaba de decir que en pandemia no hay derechos. Cosas más fascistas que las que están expresando… Que se aprovechen del Estado para enriquecerse va a contramano del progresismo. No se le puede conceder al kirchnerismo la posibilidad de representar a una fuerza de izquierda. Para eso hay que luchar por una sociedad igualitaria y eso no ocurrió con el gobierno de Cristina ni con el de Alberto Fernández.

-¿Cómo evalúa la gestión actual?

-Mal, por supuesto. Más allá de la pandemia. Voy a tomar dos cosas que me han marcado en los últimos días. Los funcionarios del Gobierno y el PJ cerrando filas para proteger a los peores: (Amado) Boudou y (Gildo) Insfrán. Eso demuestra que hay un pacto de impunidad para los corruptos y para los fachos, que es un pacto de impunidad que promueve Cristina Kirchner. Es bastante difícil pensar en un país cuando los dirigentes son capaces de sacarse la careta y defender eso. Están convalidando lisa y llanamente el choreo. Argentina bajó 12 puestos en el índice de percepción de la corrupción, por las compras públicas sin licitación aprovechando la emergencia. A eso se agrega la opacidad en las negociaciones para la adquisición de las vacunas. En la gestión económica, todos los índices muestran el fracaso del gobierno de Alberto Fernández. Se acepta que los más pobres tengan que pagar carísimos los alimentos y no hay un plan. Lo último, la cuestión educativa a contramano del mundo, en un país en el que están abiertos los bingos.

-¿Cristina Kirchner condiciona el Gobierno de Alberto Fernández o no tienen tantas diferencias?

-Creo más en lo último. No creo que lo condicione. Primero que es el Gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Es la vicepresidenta, la constructora y parte central del Gobierno. Los condicionamientos fueron previos, en la medida que ella define la candidatura. Eso no venía gratis. Lo que más me preocupa es que hoy estamos frente a una estrategia de impunidad, así como en el gobierno anterior la estrategia era el mecanismo para el enriquecimiento ilícito.

-Inició las causas Hotesur en 2014 y luego Los Sauces, ¿qué piensa sobre la teoría del lawfare esgrimida por Cristina Kirchner y otros ex funcionarios?

-Hace unos días leí una nota de (Roberto) Gargarella, que decía que era una argumentación ridícula y peligrosa, y que es puro cuento. Es una definición buenísima. Trabajé en algunas de esas causas y tengo la convicción absoluta de que tienen las pruebas suficientes para acreditar los delitos que se cometieron. No lo digo yo sino una enorme cantidad de fiscales, jueces y camaristas. Y la causa de los cuadernos terminó de demostrar de dónde salía el dinero que lavaban. No hay ningún lawfare ni presos políticos. Hay políticos que cometieron delitos.

-¿Cómo cree que van a seguir esos procesos judiciales?

-Como han ido hasta ahora: lento, lentísimo. Ese es lamentablemente el funcionamiento de la Justicia en la Argentina. Siempre he dicho que hay que hacer reformas y una es agilizar los procedimientos. Hay magistrados que trabajan muy bien, y otros que bailan al compás de la música que ponen los que gobiernan.

-¿Alberto Fernández forma parte de la estrategia?

-Si, no es ajeno a eso. El mismo dijo que en el gobierno anterior se armaron causas a dirigentes opositores. Las causas fueron a funcionarios que cometieron delitos. Hoy parece que se olvidaran de los bolsos de (José) López. No me quiero meter en los zapatos de un intendente bonaerense que tiene que bancarse la candidatura para que los presida y lidere una persona con múltiples procesamientos por corrupción, lavado de dinero, asociación ilícita.

-Habló de la necesidad de autocrítica, ¿qué errores reconoce en su carrera política?

-He tenido errores. Haber conformado un acuerdo para apoyar a Lavagna puede ser el último, pero mi carrera es demasiado larga y he cometido muchos errores. La diferencia es que no me tocó gobernar. Hay que armar un proceso diferente porque los que han gobernado han condenado a la Argentina a esta situación de pobreza, recesión, baja calidad educativa y precariedad.

-¿Se arrepiente de haber apoyado los superpoderes a Domingo Cavallo y la reforma laboral en el gobierno de la Alianza?

-Por supuesto podría poner eso dentro de los errores, pero formaba parte de un gobierno y De la Rúa llegó a la presidencia con un apoyo popular muy importante y una trayectoria política extraordinaria. Teníamos que darle las herramientas que él nos decía que necesitaba para gobernar. Después me distancié y presenté la derogación de los superpoderes a Cavallo, pero inicialmente apoyaba porque era mi gobierno y creíamos que debíamos colaborar.

Una política acostumbrada a remontar la adversidad

Su madre murió por la explosión de una garrafa en su casa. Antes había perdido a su padre. Margarita Stolbizer dice que esos golpes fortalecieron su carácter e hicieron que durante su vida no dramatizara por cuestiones menores, aunque evita la victimización: “No considero que sean cosas especiales, todos tenemos pérdidas”. A los pocos meses le diagnosticaron el síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad poco frecuente que la dejó por un tiempo sin caminar y con parálisis facial, de la que logró recuperarse.

Apegada a la familia, con tres hijos basquetbolistas -uno en el Real Madrid, dos en Deportivo Morón-, al que vive en España no lo ve desde diciembre de 2019 por la pandemia pero espera poder viajar en abril para conocer a su primer nieto que nacerá en esa fecha.

La pintura es su hobby preferido, desde chica. Ya en la secundaria estaba convencida de que se dedicaría a la política. Le interesaba la historia y se identificó con las ideas de Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen. Sus padres habían sido perseguidos durante el segundo gobierno de Juan Perón.

Votó por primera vez a los 28 años, a Raúl Alfonsín. Había militado en esa campaña y organizado reuniones clandestinas en su casa, en el final de la dictadura. Se fue de la UCR en 2007. Ya consideraba al partido una “máquina para conseguir cargos”, sin vocación de poder, y se terminó de convencer cuando advirtió maniobras fraudulentas en elecciones internas.

En el inicio del gobierno de Néstor Kirchner se sorprendió de manera positiva con el decreto para cambiar el modo de designar a los miembros de la Corte Suprema y la idea de la transversalidad política. De Cristina reconoció el impulso a la Ciencia. En ningún momento contempló ni le ofrecieron incorporarse al Frente para la Victoria.

Con Cambiemos hubo versiones en ese sentido, aunque nunca se concretaron y fue muy crítica de la gestión de Mauricio Macri. En menor medida, también de María Eugenia Vidal en la provincia: “No pudo mostrar mejoras en Educación, Salud y Seguridad”.

En el intento de construcción de una alternativa por afuera del kircherismo y el macrismo, acaso su mayor entusiasmo fue con el Frente Amplio Progresista con Hermes Binner y otros referentes de centroizquierda: “Fue una gran ilusión”. La decepción llegó en abril de 2015, cuando el socialismo se replegó el Santa Fe con Binner en la boleta de senadores y promovió el corte de boleta. Stolbizer era la candidata a presidenta del espacio.

Antes había integrado UNEN, el frente detonado cuando Elisa Carrió -ya inclinada a acordar con Macri- se retiró con su cartera de aquel acto en el Palacio Rodríguez Peña. Luego Stolbizer se alió con Sergio Massa en 2017 y Roberto Lavagna en 2019.

En las últimas semanas mantuvo conversaciones con Horacio Rodríguez Larreta y otros dirigentes del PRO. También mantiene un vínculo con Martín Lousteau. Más que incorporarse propone “armar algo distinto”, a la espera de que decante la interna en la coalición opositora entre ese sector moderado y la llamada ala dura de Macri y Patricia Bullrich.

Stolbizer esquiva hablar de Carrió, aunque el salto de la fundadora de la Coalición Cívica a la provincia funciona como otro obstáculo por la relación tirante entre ambas. La dirigente del GEN promueve la candidatura de Facundo Manes: “Hay un debilitamiento de los partidos, la política tiene que oxigenarse y abrirse a otros actores”.

Itinerario

Se recibió de abogada en la Universidad de Morón. Durante el gobierno de Raúl Alfonsín fue concejala y Directora de Acción Social de ese municipio. Diputada nacional por cuatro períodos, fue candidata a presidenta en 2015 y antes tres veces a la gobernación bonaerense. Conduce el partido GEN, que fundó en 2007 luego de dejar la UCR. Fue miembro del Consejo de Presidencia de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Presidenta de la Organización Mundial de Parlamentarios (PGAction), es una de las fundadoras del Grupo Mujeres del Foro Interparlamentario de las Américas y titular de la ONG Asociación Civil Bajo La Lupa. En 2020 fue reconocida por Naciones Unidas por su contribución a la Paz, la Seguridad y la Justicia en América Latina y el Caribe.

Al toque

-Un proyecto: Argentina encaminada al desarrollo con igualdad.-Un desafío: Ser parte de ese proyecto.
-Un prócer: San Martín.
-Un líder: Raúl Alfonsín.
-Una sociedad que admire: La uruguaya y las que eligieron mujeres que gestionaron la pandemia.
-Un recuerdo: El nacimiento de mis hijos.
-Un sueño: Dejar una mejor sociedad a generaciones futuras.
-Un placer: El abrazo de mi familia.
-Una comida: Milanesas y tortas.
-Una bebida: Agua.
-Un libro: Ética para Amador, de Fernando Savater.
-Una película: No tengo.
-Una serie: No veo, pero me atrapó Borgen.

Fuente Clarín.com – Política – 31/01/2021 14:27

MARGARITA STOLBIZER RECONOCIDA POR SU CONTRIBUCION A LA PAZ, LA SEGURIDAD Y LA JUSTICIA EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE

La Asamblea General de Naciones Unidas, en 1986, creó UNLIREC (Centro Regional para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe. Su mandato es asistir a los Estados Miembros en sus esfuerzos para implementar de forma efectiva las obligaciones establecidas en los diferentes instrumentos internacionales sobre desarme.

Esta semana se presenta la nueva edición de la publicación de UNLIREC “Mujeres Fuerzas de Cambio III”. Desde allí, Izumi Nakamitsu, Secretaria General Adjunta, Alta Representante para Asuntos de Desarme, afirma que “no puede existir desarrollo sostenible sin paz, ni paz sin desarrollo sostenible, se reconoció que ni la paz ni el desarrollo pueden ser sostenibles sin la participación plena e igualitaria de las mujeres… Desde la resolución 65/69 de la Asamblea General al tratado que prohíbe las armas nucleares, a los niveles sin precedentes de participación de las mujeres de América Latina y el Caribe en cada etapa del proceso de paz en Colombia, hasta los esfuerzos cotidianos de las mujeres incluidas en estas páginas es evidente que esta región está a la vanguardia de los avances hacia la participación plena e igualitaria de las mujeres en la adopción de decisiones y discusiones sobre paz y seguridad.

“Ahora, en su tercera edición, Fuerzas de Cambio reconoce las valiosas contribuciones y liderazgo de las mujeres de la región para el logro de la paz y desarrollo sostenibles. Espero que esta publicación sirva como modelo para que todas las mujeres en todos los países insistan por un asiento en la mesa, levanten sus voces y sirvan de eco de otras mujeres en nuestra búsqueda común de una sociedad más pacífica, próspera y sostenible”.

MARGARITA STOLBIZER se encuentra entre las 70 mujeres reconocidas en la publicación por sus contribuciones en la región, habiendo sido Diputada Nacional y Presidenta de Parlamentarians for Global Action (PGA) desde donde lideró las acciones para la aprobación e implementación del Tratado de Comercio de Armas, entre otras cuestiones.

En la introducción de la publicación, Amanda Cowl, Oficial para Asuntos Políticos de UNLIREC y Jefe de Redacción de Fuerzas de Cambio III, afirma: “La búsqueda de la paz y el desarrollo sostenible son luchas hermanas… Con gran orgullo que presento, en nombre de UNLIREC, la publicación Fuerzas de Cambio III. En esta tercera edición, los lectores conocerán a más de sesenta mujeres fenomenales que han dedicado sus carreras profesionales a salvaguardar nuestras comunidades, hacer cumplir las leyes y políticas de control de armas y a implementar iniciativas de desarme… Este increíble grupo de mujeres, que representa 25 Estados de la región, también imparte palabras de sabiduría para la siguiente generación de ‘Fuerzas de Cambio’, que a su vez influirá y formará la seguridad de nuestra región y hará que los objetivos de la Agenda 2030 sean alcanzables”.

“Más mujeres en el poder cambia la agenda de las políticas y de los gobiernos. Incorporar perspectivas de género que completan/integran la visión sobre problemas y soluciones”, afirmó Stolbizer. Asimismo, sostuvo que “la paz y el desarrollo son objetivos que se complementan y retroalimentan. Al eliminar pobreza y desigualdades tendremos sociedades pacíficas y mejores condiciones para el desarrollo”.

Ver publicación de UNLIREC “Mujeres Fuerzas de Cambio III» completa

Cien días

Por Margarita Stolbizer (*) .

Cien días del aislamiento social preventivo y obligatorio. De saber que nos están cuidando y al mismo tiempo sentir que nuestras libertades están menguadas. De una fortaleza política inicial que decrece en la proporción en que sentimos una incertidumbre sin demasiadas respuestas. Argentina sigue sin poder construir visiones comunes en la diversidad y con un al menos mediano alcance.

La falta de convocatoria a un ámbito institucional y permanente como sería un Consejo Económico y social para acordar diagnóstico y acciones, sigue siendo un síntoma de nuestras precarias instituciones, lo que es malo en tiempos de bonanza y mucho peor cuando azotan las crisis.

Cien días del cierre de fábricas, comercios y servicios. Del parate para trabajadores y trabajadoras monotributistas que viven de la diaria de su trabajo y esfuerzo personal. De los que tienen que pagar salarios y facturas sin percibir ingresos. De la caída brutal de todos los indicadores económicos. Del teletrabajo, con sus más y con sus menos. De médicos, enfermeros y otros auxiliares del sistema de salud que arriesgan sus vidas en el día a día y casi no tienen reconocimientos reales más que los merecidos aplausos. De una deuda que no se termina de arreglar y un gabinete económico al que ni siquiera vemos ni escuchamos.

Cien días sin respuesta para quienes tomaron deudas en dólares, para quienes necesitan insumos esenciales para sus actividades productivas. Sin respuesta de los organismos de recaudación que no contemplan dificultades que permanecerán en el tiempo. Apenas propuestas de préstamos que ni siquiera llegan y que de todos modos tendrán que devolverse cuando todavía se estén sufriendo las consecuencias del parate.

De la falta de atención de otras enfermedades y las consultas a distancia. Del aprovechamiento de la situación para hacer compras y contrataciones «de emergencia» eludiendo procedimientos para decidir con amiguismo y sobreprecios. Del encarecimiento de precios en productos esenciales y la falta de controles.

Del cierre del Poder Judicial y las limitaciones de labor para los profesionales del derecho, con la negación del acceso a la justicia a millones de personas que esperan alguna resolución.

Más de tres meses de feria judicial, como si no se tratara de una actividad esencial. Como si no hubiera trabajadores esperando por una indemnización, cuestiones de familia o patrimoniales, o simplemente la demanda de un derecho por parte de quienes se han visto privados de su ejercicio.

No tiene razonabilidad la feria que suspende términos judiciales. Es razonable que sigan existiendo programas de entretenimientos en la televisión. Es realmente inconcebible que, protocolos mediante, no se puedan tomar audiencias y avanzar en los procesos judiciales.

Del aumento brutal de la violencia de género intradoméstica así como del castigo intrafamiliar de niñas y niños que perdieron el contacto salvador de la escuela para una maestra siempre alerta ante cualquier señal de lo que se vive dentro de muchos hogares.

El recrudecimiento del delito en sus formas más violentas, especialmente en un conurbano que se ha vuelto tierra de nadie y un estado ausente. Sí, ausente en momentos en que muchos se llenan la boca con la acción del estado que, en materia de seguridad, siempre va por detrás. No hay respuesta para las víctimas ni protección para las personas. Pero tenemos un ministro que juega a ser un nuevo Rambo frente a las cámaras de televisión y que se preocupa más por construir un proyecto personal que por exhibir un plan de acción frente al delito.

Cien días es mucho tiempo para que la mayoría de la dirigencia política nacional haya perdido la oportunidad para demostrar que estaban a la altura de las circunstancias, para hacer algún esfuerzo acorde a la situación que los demás vivimos y de todo lo que se nos pide.

Muchos legisladores y funcionarios provinciales han formalizado descuentos en sus haberes sin que hayamos visto nada, solo el rechazo, por parte de las máximas autoridades del gobierno y el Congreso de la nación. La contracara de estos y de los aumentos de salarios en el ámbito de la política es la falta de inclusión de los bomberos en la distribución de beneficios, o la escasez de lo que se ha otorgado a los que trabajan en el sistema sanitario. Poco, muy poco. El tiempo también deja la ejemplaridad en el olvido.

Para quienes hemos acumulado canas, años y experiencias, es una enorme proporción de la vida que nos queda. Para todos, son días, horas, minutos y segundos sin abrazos. O sea, significan mucho más de lo que el reloj nos marca. No solo podemos citar las referencias de lo que nos pasa y de lo que estamos privados en nuestro presente.

Tal vez lo que más preocupa es la salida, que no podemos prever cuándo ni cómo, pero que, sin duda, requiere una preparación seria para enfrentar las consecuencias de esta pandemia que, ya sabemos, serán brutales, letales e irreversibles para muchos.

La estrategia de atención sanitaria procurando mantener el equilibrio entre la oferta y la demanda de camas, insumos y servicios, ha sido exitosa frente al virus y los riesgos de contagio. Pero nos falta una respuesta de la política económica para evitar una mayor propagación de los efectos por la falta de trabajo, de ingresos, de operaciones comerciales. Se debe atender a las consecuencias económicas y sociales, especialmente en los mayoritarios sectores medios, que hoy sufren el presente pero además expresan la angustia por el contexto de desolación que tendrá la calle al tiempo de la salida.

Resulta insuficiente cualquier proclama de Vamos, Juntos, Unidos, si no hay claridad sobre lo que viene. No alcanza el asesoramiento de médicos prestigiosos. Falta bastante para que podamos decir que se están ocupando integralmente de la crisis que nos ha tocado. Son bajas las demandas. Se han encontrado con una pasividad obligada y tranquilizadora. Ese es otro de los beneficios del aislamiento. Rumiamos las protestas en el interior de la vivienda o, a lo sumo, en redes y grupos de Whatsap. Frente a un gobierno al que se le pide planificar, preparar, convocar, resolver y construir, aunque hoy se vea a la pandemia como una ayuda para transitar estos meses hasta el próximo proceso electoral.

Cien días son demasiados para tantas nuevas historias de caídas, frustraciones y una escalada de nuevos pobres. No se trata de buscar culpables. Pero sí necesitamos encontrar responsables. Hoy más que nunca, se necesitan líderes estadistas y ejemplares como lo fueron Raúl Alfonsín o Hermes Binner. O, en su defecto, la construcción de una trayectoria colectiva, un proyecto de Nación, para saltar esa grieta que se ha transformado en una fosa inútilmente peligrosa. Cien días. Es tiempo.

(*) Presidenta Partido GEN.

Stolbizer sobre la reforma judicial

En el marco de las declaraciones del presidente Alberto Fernández quien volvió a referirse a la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner y de ex funcionarios, y planteó el deseo de reformar el Poder Judicial bajo la frase “quiero una mejor justicia”, Margarita Stolbizer declaró que “es raro sentir estos anticipos casi como una amenaza: ‘Ojo, que estamos redactando la reforma’, ‘Ya se viene una profunda reforma de la justicia’, ‘Vamos a terminar con …’, entre otras expresiones que los medios vienen recogiendo. Poco podemos hablar de contenidos que no se conocen.

Desde el Partido GEN creemos que una reforma al sistema de administración de justicia es tan necesaria como oportuna. Pero para alcanzar un buen resultado y no simplemente un traje a medida para quienes pretenden evadirla, se debería contar con un buen diagnóstico. Es decir: tener claridad absoluta sobre cuáles son los problemas a abordar y solucionar, cuáles son los conflictos, las materias, los procedimientos, etc.

Asimismo, respecto a las declaraciones del Presidente de la Nación, que expresó que hay que revisar muchas instituciones y adelantó que convocó a un “Consejo Asesor» para que trabajen “en un remedio para la justicia”, Stolbizer afirmó que es imposible pensar, diagramar, redactar una reforma judicial que no sea el resultado de una mesa de trabajo amplia, equilibrada, con tiempos prudentes y composición diversa, con los jueces, fiscales, defensores, miembros del Consejo de la Magistratura, abogados, académicos y expertos, asociaciones, sin exclusión de todos aquellos que pudieran aportar para una mejor tarea. También incorporar en el debate a destacadas personas del área de la ciencia y de la técnica y de la innovación, que exista una digitalización plena, la creación de una justicia ambiental.

En el mismo sentido, no debemos avanzar salvando jueces de procesos en los que deberían ser investigados y sancionados. Tampoco con los intentos de injerencia que implican hasta las mínimas opiniones que sobre la justicia parten desde los otros poderes.

Alguna vez pensemos que nuestras acciones u omisiones del presente impactarán de lleno en aquellos que se harán cargo de los tiempos por venir. Estamos obligados a dejar un mundo mejor, con menos desigualdad y más futuro.

Margarita Stolbizer visitó a Mario Negri en la Cámara de Diputados

Lo hizo acompañada del diputado electo Marcelo Díaz, a quien denuncian que se proscribe en su derecho de ingreso al Congreso de la Nación.

Marcelo Díaz ha solicitado por nota al Presidente de la Cámara, Sergio Massa, ser convocado para jurar en reemplazo de José de Mendiguren, quien asumió como Presidente del BICE (Banco de Inversión y Comercio Exterior).

«Se han llevado adelante una serie de maniobras para impedir el ingreso de Díaz solamente porque no formará parte del bloque oficialista. Se concedió una licencia a de Mendiguren que es inconstitucional y contraria al estatuto del BICE, negándose a incorporar al suplente, afectando su derecho, tanto como la representación partidaria y de la provincia de Buenos Aires», aseguró la ex Diputada nacional y Presidenta del Partido GEN .

Stolbizer y Díaz expusieron ante el Jefe del Interbloque Juntos por el Cambio en la Cámara baja, Mario Negri, los fundamentos del reclamo y la decisión de iniciar una acción judicial de amparo.

Negri manifestó su apoyo para acompañar el pedido para que la Cámara incorpore al diputado Díaz en reemplazo del diputado con licencia, sin perjuicio del cuestionamiento que también pesa sobre esa decisión.

La conversación también giró en torno a la situación nacional y la preocupación compartida sobre las cuestiones sociales y económicas. Coincidieron, además, sobre las intenciones de interferencias frente a la acción de la justicia, que ponen en riesgo la independencia y debilitan el funcionamiento institucional.