Inicio Foros EMPLEO Empujón Empresarial y Calidad Vs. Desfinanciamiento y Precariedad Laboral

Este debate contiene 2 respuestas, tiene 3 mensajes y lo actualizó  MFlorAndrada hace 2 años, 11 meses.

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  • #252

    Maria Florencia Andrada
    Jefe de claves

    El pasado mes de abril el presidente Mauricio Macri, presento un proyecto de Ley que tiene como objetivo la promoción del Primer Empleo. El mismo, plantea eximir de impuestos y subsidiar a empresas que contraten jóvenes de entre 18 y 24 años; beneficios que se extenderán sin límite de edad para las diez provincias que pertenecen al Plan Belgrano en el norte del país.

    En principio, la iniciativa debería ser motivo de festejo de todos los sectores. Sin embargo, surge la inquietud respecto del trasfondo de la decisión.

    Por un lado, hay que considerar que el oficialismo interpreta que las cargas sociales constituyen un costo laboral, el cual es afrontado por el empleador con cada nuevo empleado contratado. Por tal razón, el proyecto contempla que el Estado se haga cargo de los aportes previsionales, del PAMI, y de la cuota de la ART de los nuevos ingresantes al sistema laboral por un plazo de tres años.

    Pero más aún, se plantea un beneficio extra que consiste en una transferencia monetaria directa del Estado hacia las grandes empresas nacionales y multinacionales, en calidad de subsidio al salario del trabajador.
    Este combo de ayudas al empleador genera un desfinanciamiento del Estado, que el proyecto no contempla como será subsanado.

    Por otro lado, en conferencia de prensa el pasado mes de abril, el jefe del ejecutivo afirmo que con esta ley de Empleo Joven se busca lograr que “empiece la etapa de generación de trabajo de calidad en Argentina”.

    Sin embargo, hace unas semanas el Ministerio de Trabajo de la Nación, firmó un acuerdo con la empresa Arcos Dorados-McDonald’s Argentina, que establece la creación de 5.000 puestos de trabajo para jóvenes de entre 18 y 23 años de todo el país. El mismo, estipula que la remuneración salarial sea de $4500 por seis horas de trabajo. Monto que no tan solo se ubica por debajo del Salario Mínimo Vital y Móvil sino que también es inferior al salario estándar que dicha multinacional paga en otros países del mundo. Para poner un ejemplo de ello, en Estados Unidos pagan diez dólares la hora, mientras que en nuestro país solo tres.

    Podría pensarse que este convenio es auspicioso, ya que genera oportunidades laborales para los jóvenes de nuestro país. No obstante, no se puede considerar empleo de calidad. O por lo menos, deberíamos comenzar por definir qué se entiende como tal.

    Según los datos del tan cuestionado Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (INDEC), un cuarto de los casi 8 millones de argentinos que tienen entre 18 y 29 años de edad mantiene un empleo formal, que le permite registrar aportes para la jubilación y contar con una obra social. De los jóvenes que trabajan (4,9 millones), la mitad lo hacen en negro; y se calcula que el 20 por ciento (1,5 millón) del total de los jóvenes que no llegaron a los 30 años no estudia ni trabaja.

    Dado estos alarmantes datos, resulta imperiosa la inserción al mercado laboral de los miles de jóvenes que se encuentran desocupados en nuestro país o que carecen de un empleo estable, registrado y decente. Pero ello, no se debe lograr a cualquier costo.

    La inserción debe conseguirse por un lado, sin desfinanciar al Estado mediante maniobras de trasferencias monetarias directas a grandes multinacionales y por el otro, garantizando que los empleos que se le ofrecen a los jóvenes, estén enmarcados dentro de lo que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) denomina ”Trabajo Decente”. Es decir, empleo productivo que genere un ingreso justo, seguridad en el lugar de trabajo y protección social, así como también mejores perspectivas de desarrollo personal e integración social.

    Es indudable que la generación de empleo genuino, es una asignatura que el Estado argentino tiene pendiente para con la juventud de nuestro país, desde hace muchos años. Creemos que para todos los jóvenes tiene que haber una respuesta inmediata que los contenga, los motive y los dignifique incorporándolos al mundo del trabajo.

    Entendemos que el gobierno nacional puede tener buenas intenciones; sin embargo, consideramos que las mismas, no se acompañan con las medidas indicadas.

    Estamos convencidos que para avanzar por la senda de la inclusión se deben pensar en políticas a corto, mediano y largo plazo que tengan como prioridad el desarrollo de los jóvenes en sentido amplio y el fomento de un Estado fuerte que sea capaz de contenerlos.

    Florencia Andrada
    Lic. en Ciencia Política (UBA) /Lic. en Comercio Internacional (UNQUI)

  • #359

    Nico Agustin
    Participante

    Florencia, en cuanto al beneficio por medio de descuento de cargas sociales. Hace tiempo se viene hablando de la gran presión impositiva que ejerce el estado (por tanto, su tamaño) y en qué medida afecta a la competitividad de las empresas. Si nos comparamos con el resto de la región no podemos decir que, quienes plantean esto, no tengan su cuota de verdad. Más allá de que en rigor si sea una transferencia de fondos, no crees que es positiva para bajar algo esa presión, y a su vez direccionar a las empresas hacia los jovenes? Aunque es cierto que podría plantearse sólo para las PYMES, supongo que está pensado para el corto plazo.

  • #361

    MFlorAndrada
    Participante

    Hola Nico! Es cierto que hay una gran presión impositiva sobre las empresas y, claro esta, afecta su competitividad. Estoy de acuerdo en que hay que disminuir dicha presión… Ahora, se hicieron los acuerdos con grandes multinacionales, no con las PYMES, que a mi entender, son las que menos pueden afrontar las grandes sumas de dinero que exige el Estado.
    Por otro lado, se les paga a los jóvenes $4500 por 6 horas de trabajo… como escribo en mi articulo, el salario esta por debajo del Salario Mínimo Vital y Móvil. Me pregunto, al joven no le afecta la inflación?
    De todas maneras, la idea de pensar en el empleo joven esta muy buena… Ojala se le pueda dar una vuelta de tuerca para que sea beneficioso también, para las pequeñas empresas y para la juventud en general.

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