A este Poder Judicial, ¿No se le está olvidando algo?


Al compás de las urgencias y ritmos de los tiempos electorales, esta semana, un poder judicial al que muchos consideran lento, aletargado, ineficaz, terminó sorprendiendo con algunos fallos demasiado importantes para pasar desapercibidos. Y sobre todo porque tienen un gran impacto en el funcionamiento político institucional de la República. Me refiero a los pedidos de desafuero de De Vido, la detención de Baratta; y también a un fallo que declara la inconstitucionalidad de la ley que dispone el juicio político para la destitución de la Procuradora General; y la decisión de excluir en una lista de candidatos ya proclamada y a punto de entrar al cuarto oscuro, a una candidata, simplemente porque la señora “incomoda” a sus compañeros de nómina. Bastante difícil de explicar salvo en el mundo Carrió de todos los que se mueven al gusto de quien se anticipa como ganadora en la Ciudad el próximo domingo frente a todos los que agachan la cabeza frente a sus barbaridades como las cometidas en los últimos días (ni las primeras ni las últimas) pero esta vez en relación a la aparición del cuerpo de quien podría ser identificado como Santiago Maldonado.

Critiqué hace unos días la soberbia de CFK que no había cedido ni siquiera frente al dolor de los familiares de la tragedia de Once cuando desconoció el proceso judicial que determinó ese final como la consecuencia de la corrupción gestada en su gobierno.

Por eso tampoco puedo callarme frente a esta otra manifestación de una soberbia tan recurrente como inhumana.

Lo cierto es que EC consiguió apartar a una integrante de su lista, en la víspera de la elección y apenas invocando que le había perdido la confianza. No salgo de mi asombro.
Pero tampoco me quiero distraer con esta cuestión menor de lo que más me moviliza hoy a expresarme: las noticias de las detenciones dispuestas en las últimas horas sobre el ex Ministro Julio De Vido y su secretario principal Roberto Baratta.

Esas se suman a los que ya son hace tiempo pobladores del pabellón de los corruptos en Ezeiza y sobre el que ya existen proyectos de ampliación. Me refiero a Ricardo Jaime,Jorge Chueco, Lázaro Báez, Pérez Gadin, José “convento” López, Víctor Manzanares, Claudio Minnicelli.

Seguramente está muy bien que estos estén donde están y que la puerta se vaya abriendo para que sigan entrando unos cuantos más.

En definitiva, el saqueo que se produjo de la Argentina en los últimos gobiernos ha sido tan grande que necesariamente hay que saber que ese desfile no terminará tan rápido.

Llama la atención, frente a todas estas noticias -que seguro suenan como música en los oídos de los funcionarios de Cambiemos-, la lentitud que se observa con respecto a las responsabilidades superiores, incluso después de que los propios fiscales y jueces que intervienen en las causas relacionadas con los delitos contra la administración pública describieron con precisión la creación de una estructura económica para apropiarse ilegalmente de recursos públicos y luego lavar ese dinero sucio de la corrupción a través de la componenda entre la familia Kirchner y varios empresarios.

¿EXISTE ALGUNA POSIBILIDAD DE QUE ESTOS FUNCIONARIOS PUDIERAN HABER COMETIDO CRÍMENES QUE LES PERMITIERON EL DESVÍO, MANEJO Y APROPIACIÓN DE MILES DE MILLONES A ESPALDAS O EN LA IGNORANCIA DE LOS PRESIDENTES QUE DURANTE 12 AÑOS MANEJARON DE FORMA CENTRALIZADA Y ULTRAVERTICALISTA TODAS LAS DECISIONES DEL ESTADO?

¿No fueron acaso el matrimonio y sus hijos los jefes de esa banda, así calificados en los diversos procesamientos?

¿Hay algún país del mundo donde pueda verse como natural que un presidente realice negocios particulares con los empresarios contratistas del estado? Ésto contestó la Sra.de Kirchner en una reciente entrevista, siendo al mismo tiempo una confesión que ya no requiere más prueba, y también la manifestación de la impunidad que siente o tiene.

Máximo Kirchner, diputado nacional sobre el que no pesa ningún pedido de desafuero, figura también como el responsable de los negocios delictivos del grupo familiar. Presentó una declaración jurada donde cuenta que gastó más de $ 20 millones en un año. Hizo desaparecer varios plazos fijos, millones de dólares en transferencias incomprensibles para marear a quien quisiera hacer un seguimiento.

El oficialismo sigue festejando el pedido para desaforar a De Vido. Nosotros (1País) hemos renunciado a nuestros fueros, hemos pedido a la Cámara que así lo apruebe, hemos promovido que ningún miembro del Congreso pueda ampararse en esos privilegios para rechazar un allanamiento en la puerta de su casa. Intentaron descalificarnos por eso. Claro, solamente algunos podemos invitar a pasar y mostrar que vivimos como decimos.

En este año, periodistas y escritores con opiniones fuertes y sobre todo mucha información, como Jorge Lanata y Jorge Asis, afirmaron frente a las cámaras de la TV, que la Sra.de Kirchner estaba en condiciones de ser detenida en el mes de mayo, y que fue el propio Gobierno y el mismísimo Presidente quien había mandado a detener ese decisorio. Me costó creer que la protegieran. Hasta que, como todos, he visto cuánto le ha servido a la lista oficialista sembrar el miedo al pasado confrontando contra ella.

Celebran esta semana de buenas noticias judiciales, aunque no les sirvan para ocultar o disimular las responsabilidades que les caben frente a la situación de Santiago Maldonado. Ni siquiera el silencio cómplice que en todo tiempo sostuvieron.

Este Poder Judicial, -tan comedido para cumplir y alegrar las vísperas electorales- parece tener una mirada muy parcial. No es la mejor forma para reconstituir instituciones degradadas durante tantos años. No es el camino para recuperar la confianza social que han perdido.

A este Poder Judicial le están quedando atrasados algunos cuantos expedientes.Algunos cuantos de los principales actores de la última década infame siguen gozando de buena salud.
Los argentinos deben votar con esperanza y sin miedo.

Los jueces son los que deben hacer que los argentinos vuelvan a creer. Son los que tienen que garantizar derechos y no impunidad.

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Publicado en 1Pais, Actualidad, Margarita Stolbizer