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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Maria Florencia Andrada hace 3 años, 4 meses.

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    Maria Florencia Andrada
    Jefe de claves

    Por Mauricio Frapiccini – Marzo 2017.

    Como en la década de los 90 regresan las famosas y conocidas bicicletas financieras donde la fiesta es para los pocos de siempre que invierten en bonos especulativos.

    Esto lo hemos padecido un montón de veces: La inflación sube lento pero constante y el dólar liberado se estanca y no acompaña a la economía real entonces regresa el negocio de comprar bonos en pesos, hacerse de un 20% de renta y como el dólar sigue planchado uno puede recuperarlos y marcharse al exterior sin mover un solo dedo.

    Y todo esto termina en una nueva crisis para nosotros.

    Aquí no importa la ideología política ni si uno es de centro derecha o izquierda porque este es un mecanismo muy fácil de entender, producto de que Dujovne & Cia y su entorno más íntimo conformado por la industria de las finanzas y los banquero; se mantienen de los fabricantes y productores nacionales genuinos. Y si bien existe una batería de soluciones posibles para lograr que vuelva a ser un negocio rentable invertir en la producción nacional; por ahora la rentabilidad está en la “timba” financiera y solo gana una minoría que tienen llegada a los oídos del Gobierno de Mauricio Macri.

    Dujovne cree que Argentina vive un tiempo de bonanza financiera gracias a las medidas que han adoptado; pero si no hay un giro de fondo entraremos en una crisis luego de las elecciones de octubre porque habrá un mega-ajuste y el consumo se volverá a frenar con una inflación en alza a causa de nuestro mercado dolarizado. (Mínimo de $22)

    El Gobierno sistemáticamente toma deuda en dólares (a muy buenas tasas de interés dice Dujovne), los transforma en pesos, paga sus sueldos, atesora parte de los dólares y libera el resto para que circule dentro de nuestra economía. Pero como el dólar está “libre”, su precio en pesos baja y todos sabemos que con un dólar planchado muchos los venden para comprar bonos en pesos y en 6 meses obtener un 20% de rentabilidad, (en pesos). Como el valor del dólar no cambia (hasta después de las elecciones de octubre) vuelven a comprar dólares (un 20% más) y todo eso alguien lo va a pagar porque el Estado deberá emitir moneda.

    Es más que seguro que el dólar no subirá hasta después de las elecciones de octubre porque en marzo y abril el agro exportará cosechas record y además hubo problemas a nivel mundial en la siembra de trigo y nosotros aquí fuimos extremadamente exitosos, lo cual hoy nos convierte en el principal productor del trigo del mundo. ¿Recuerda lo del granero del mundo ? ¿Adivine que:?… Eso en este modelo no nos va a salvar porque todo eso se traduce en una entrada masiva de dólares y su tendencia será a la baja en una economía totalmente expuesta y sin controles por parte del Gobierno Nacional.

    Obvio que el Gobierno percibe que el consumo no arranca y por temor a la inflación no quiere arriesgar a blanquear el valor real de nuestra moneda dentro del contexto electoral por más que le convenga a los exportadores y al estado para recaudar. Pero luego de octubre regresaremos a la realidad y llegará el ajuste. Lo que nos duele es que este tiempo de bonanza ficticia tiene un alto costo a futuro porque es propicio para la bicicleta financiera y la inyección de dólares no parará.

    Si bien Nicolás Dujovne pretende un mejor equilibrio fiscal para dejar de tomar deuda en pesos, las paritarias onerosas hará imposible financiar los sueldos del Estado de forma genuina y todo eso lo pagaremos los contribuyente en algunos años con impuestos más altos y devaluación de nuestro poder adquisitivo.

    Con un dólar atrasado nuestros sueldo valen más y los exportadores pierden competitividad a nivel internacional y hoy aquí únicamente gana el sector financiero sin trabajar y la culpa no es de ellos. La culpa es del que dicta las reglas del juego: El gobierno Nacional. Por ejemplo: En febrero de 2016 el dólar estaba equilibrado y valía $16,20 y con una inflación acumulada del 40% el dólar en realidad hoy ya debería valer unos $22 o $24. Ese atraso cambiario al exportador lo deja fuera del mercado pero además nuestra economía interna está paralizada entonces no se vende ni adentro ni afuera.

    Mauricio Macri solo escucha al sector financiero y con sólo “hacer nada” les ayuda un montón porque la banca especulativa maneja hoy al Banco Central y es tentador para el gobierno quedarse quieto y no tocar nada y este atraso cambiario tarde o temprano se ajustará bruscamente y traerá un brote inflacionario.

    Hoy en Argentina el sector especulativo está fenomenal: Imagine usted que en cualquier parte del mundo cuando entran inversores desde el exterior están obligados a permanecer con sus capitales al menos un año dentro del sector financiero; pero aqui en argentina gracias al piola de Dujovne la obligación de permanencia es de 0 días. Además antes los bancos estaban obligados a mantener el 30% de los billetes que tenían para prestar guardados en sus bodegas a modo de respaldo y solo podían mover e invertir el 70% restante; pero ahora los bancos pueden mover el 100% de su capital y meterse al sector especulativo y salirse en un mes. Es decir que en 30 días entran, hacen negocios y se van con un 3 o 4% de renta, cuando en las principales economías del mundo tardarían un año en poder retirar la inversión.

    Esto genera distorsiones de toda clase y tipo: Estamos inundados de dólares por la deuda externa que seguimos tomando, además del blanqueo de fondos de dudosa procedencia que alimentan el espíritu especulativo y que no suma a una economía genuina.

    Queda claro que el Gobierno ha generado un mecanismo de bicicleta financiera donde unos pocos con miles de millones de dólares se pasan a pesos aprovechando las tazas del central sin controles para luego volverse al dólar y retirarse del país sin ningún costo ni control y así tenemos una economía menos confiable que una lotería de barrio.

    Históricamente esto ya nos pasó en los ’90: Al principio el Gobierno se mostraba contento; pero cuando llegó la caída de la demanda los pesos impresos no alcanzaron para pagar el endeudamiento de los bonos y salieron a imprimir lo cual nos dejó de rodillas ante un terrible 2001.

    Lamentablemente a estas alturas, por la velocidad que tomaron estos mecanismos sencillos y clásicos de entender, probablemente ya no exista una solución. Una manera de hacerlo sería nacionalizando la banca y trabajar estrictamente en pesos, por ejemplo diciéndole al sector exportador de soja que desde ahora en más la coparticipación y los impuesto solo los podrá cancelar en peso; pero Argentina no posee consenso social para tomar medidas patrióticas de semejante envergadura.

    Somos los forjadores de nuestro futuro, sin guerras ni catástrofes naturales, entonces nuestro bienestar depende de nuestro patriotismo y sin patriotismo no valemos.

    Mauricio Frapiccini
    Marzo 2017

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