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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Maria Florencia Andrada hace 3 años, 7 meses.

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    Maria Florencia Andrada
    Jefe de claves

    Por Mauricio Frapiccini – Enero 2017

    El típico mecanismo de siempre: Cuando Argentina rebota de una de sus largas crisis económicas (no importa a estas altura por culpa de quién) y aparecen los primero indicadores en verde, suceden dos cosas: El gobierno de turno, sea cual sea, intentará a ultranzas insertar a Argentina en el mundo competitivo y en segundo lugar, los gigantes capitalistas de afuera abrirán sonrientemente sus puertas para dejarnos entrar al “Hall de la fama”.

    Sin más preámbulos: el banco JP Morgan, quizás pasándole alguna factura a su ex empleado Prat-Gay, anuncia que desde marzo Argentina será incluida dentro de su índice de mercados emergentes (casi sin preguntar). Este índice es una especie de credencial que nos cuelgan en el cuello y nos permitirá, a nosotros los argentinos, acceder a nuevos créditos externos, siempre en monedas extranjeras y con asiento jurídicos estrictamente en Nueva York.

    Y esto nos vulnera y vemos ya con resignación al equipo económico de Mauricio Macri intentar una vez más reactivar nuestra economía buscado con desesperación mejores créditos en el exterior; porque nuestra moneda no vale, o la obra pública realizada por empresas nacionales no sirve, o porque los proyectos llevados adelante por nuestros técnicos e ingenieros argentino seguramente son menos apreciables que los de afuera.

    La medida del JP Morgan hasta parece honrosa, suavizando la idea con un poco de exclusividad porque dicen ellos que “Argentina es el primer país en ser agregado a su exclusivo club de caballeros desde principios de 2013”.

    Básicamente ahora el gobierno puede imprimir bonos y colocarlos en el Goverment Bond Index-Emerging Markets para que los antes llamados fondos buitres ahora sean denominados “fondos de inversión” y así nos compren títulos Argentinos para poder financiarnos mágicamente y sin mayores inconvenientes. Casi suena a que te dan dinero que ellos emiten y que después nadie tendrá que pagar?.

    Y el gobierno con Dujovne y cia han demostrado ser muy eficiente para colocar deuda, antes que implementar mejores políticas internas para fortalecer la economía, pues ya incorporaron a valor de mercado bonos por US$ 8.000 millones, y crea que don José Morgan y flia están preparados para prestarnos muchas veces más.

    …“Es que es fácil verlo con buenos ojos cuando Estados Unidos y Trump nos están prestando a tasa más elevadas” nos explica el flamante Dujovne, quien se nubila ante la salida clásica y archi repetida de tomar deuda. Y obviamente también nos va a decir, como siempre, que estos bonos no tienen impacto “en nuestro bolsillos ni nada por el estilo”.

    Cuando aparecen las primeras luces verdes aparecen los primero buitres en nuestro cielo financiero y no solo está el JP Morgan abriéndonos sus puertas, también existen firmas como una proveedora con cerca de 100 mil índices de acciones llamada Morgan Stanley Capital Investment, quien nos expulsó en 2009 de la categoría de economía “emergente” para pasar a ser considerados “fronterizos”, cuestión que nos limitó para operar con nuestros activos argentinos. Bueno, nada, esa condición también va a cambiar en julio de 2017.

    Y está todo re mezclado porque el nuevo ministro y su gabinete intentará bajar el déficit fiscal e insertar al país en el mundo a cualquier costo metiendonos a competir en los mercados financieros, luego del arreglo de la deuda en litigio con los fondos buitre del año pasado.

    Y así somos ciclotímicos: Sonará feo; pero es como prostituirse a cualquier precio.

    Parecemos como esas moscas que se dan contra el mismo vidrio porque cada vez que vemos algo de claridad en alguno de los indicadores macroeconómicos aplicamos siempre al mismo método: Deuda externa para reactivación interna. Y no es que estamos en recuperación, solo es que acabamos de rebotar. Porque luego de una larga crisis económica autoinducida en Argentina, rebotamos por un par de años. Siempre.

    Y hoy acabamos de salir de una de esas crisis largas y ya creemos que estamos en condiciones de salir al mundo globalizado, (con prácticas y conceptos clásicos). Inclusive muchos economistas predican las bondades del capitalismo con técnicas y métodos anglosajones; cuando nuestro país está lisiado socialmente para competir contra otras economías más fuertes por nuestra simple invalidez cultural: No tenemos confianza en nuestra moneda nacional. Y entonces esto será un nuevo suicidio financiero para nuestra única oportunidad de progresar por nuestros propios medios.

    Muchos auguran la idea de que ya podemos volar, en vez de protegernos y definir nuestras políticas internas de recuperación propia. Para peor el Gobierno acaba de eliminar los requisitos de permanencia mínima para los capitales extranjeros que quieran ingresar al país. Es que es más simple dejar que otros generen negocios en moneda extranjera y se lleven sus ganancias a sus paíces de origen a tener que implementar trabajosas políticas de reactivación, en pesos argentinos, para movilizar a nuestros empresarios locales. Lo es.

    Argentina no tiene problemas económicos de base, tiene problemas socioculturales de base que derivan entre otra cosas en problemas de confianza propia. Y si los gobiernos siguen fomentando, por ejemplo, la reactivación de la obra pública, con capitales extranjeros, repite la misma receta de los últimos 200 años: Predican con sus actitudes que vale más lo de afuera que nuestro esfuerzo.

    Siempre y a los gritos dan a entender que nuestra moneda vale menos y esa es una apreciación 100% nuestra. Nos valoramos menos y nos vendemos al mundo intentando pertenecer a cualquier costo. Nos echan de sus indicadores internacionales cada vez que nos ven mal y reingresamos a esos organismos con agradecimiento cada vez que nos empezamos a recuperar.

    Un poco más de orgullo argentino nos haría crecer menos; pero sanearíamos nuestros problemas de descrédito institucional. Sonará utópico y simplista; pero Argentina hoy no necesita tanto crédito internacional como si una recarga de confianza en nuestras oportunidades de negocios en pesos.

    Argentina vale y vale mucho más de los que nos valora el mundo y nosotros somos los únicos culpables de nuestras peripecias económicas cíclicas.

    Mauricio Frapiccini – Enero 2017

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