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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Maria Florencia Andrada hace 3 años, 4 meses.

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    Maria Florencia Andrada
    Jefe de claves

    Por Mauricio Frapiccini.

    Con las energías actuales del gabinete de Mauricio Macri y el desgaste de María Eugenia Vidal todo indica que entramos en un tobogán sin puertas laterales de salida: Simplemente no tienen ni la sensibilidad social ni la capacidad técnica para redefinir los destinos de nuestra nación.

    43 Millones de argentino sabíamos que en marzo habría paro de docentes; excepto Macri y Vidal que los tomó ingenuamente por sorpresa como si esto sucediera por primera vez.
    Y van a ceder.

    La insensibilidad social de ellos se debe a que no perciben que hay miles de docentes que no quieren llegar a paritarias distorsivas por medio del paro. Miles quieren trabajar y que los dejen en paz. Miles de docente tienen adentro ese sentimiento patrio de construir primero y hablar después.

    Pero Macri no tiene ni remotamente la capacidad, ni la inteligencia interpersonal para ponerse de su lado todo ese enorme sector influyente de nuestra sociedad.

    Macri se equivocó y encendió el mismo la mecha, semanas atrás, cuando regalo sin preocupación alguna ni visión global alguna, un aumento salarial distorsivo al sector más acomodado de nuestra economía: El sector bancario público y privado. Les dió un 24% de aumento más un 4% de base salarial retroactiva a enero y un bono de $30000 por el día del bancario.

    ¿Macri no tiene ni idea la corrida paritaria que eso desata? ¿Cree que puede atender solamente a un sector de la población?

    Obviamente otros sindicatos no quieren quedarse atrás; pero las medidas de fuerza gremiales no tienen esta vez tanta fuerza porque hay un desgaste en la población y todos necesitamos que Argentina funcione.

    Ni siquiera la CGT, (ya sin atril), tiene las energías suficientes para parar el país, ni los motivos. Todos perciben que la economía no arranca; pero el aumento salarial sin fondos genuinos es más de lo mismo. El Estado que aumenta su gasto público es más de lo mismo y aumentar sueldos y apretar a un gobierno que no posee una estrategia de país nos atrasará cuatro años más.

    Todos los números están mal: El 48 % de nuestros niños son pobres y el 28% no llegan a comer todos los días del mes. Aumentar el sueldo de los sectores acomodados puede reactivar el consumo y beneficiar a las grandes cadenas alimenticias, al sector textil y a la industria automotriz, es decir a todo el sector económico de la mitad para arriba; pero ninguna medida toca de lleno a los sectores más pobres porque ninguna paritaria los alcanza porque nadie los representa.

    La única estrategia que ha salido de la boca del presidente y de Dujovne es la del derrame económico. Es decir: ¿Si a los de arriba les va bien algo llega a los de abajo?

    La otra postura lenta y para nada garantida por parte de Macri es que si logran hacer que inversionistas extranjeros en cantidad vengan al país entonces ellos generarán empleos de calidad; pero eso es muy lento y tarda años y los sectores más vulnerables son mano de obra poco especializada y no se puede tener en una empresa tecnológica 30 ingenieros y 300 personas de limpieza. (Lamentablemente nuestros sectores más postergados no tienen acceso a una buena educación.)

    Macri ganó gracias al voto castigo: La gente le dió un magro margen de confianza con el objetivo de sacar al kirchnerismo. Y macri entonces debía demostrar un milagro. Nadie creía ni cree en sus propuestas originales, menos que eso, se le dio muchos trimestres extra y hasta se le permitió dejar de hacer promesas; pero todo tiene un límite y éste llega en octubre.

    Aquí hay dos y solo dos estrategias posibles: Si Macri cede a las presiones de los grupos minúsculos especulativos para frenar el dólar y tapar la inflación o si cede a la presión de unos pocos agremiados que solo saben pedir paritarias sin responsabilidad social, entonces llegará algo acomodado a las elecciones de octubre; pero el país le va a estallar después por las enormes distorsiones económicas y por la falta de rumbo como presidente de nuestro país. Ceder ante cualquier presión es no tener una propuesta superadora.

    La segunda alternativa es la de plantarse frente a sus amigos financistas y explicar a la población las distorsiones de una economía aún no saneada por un dólar atrasado y una inflación real mal contenida y bajarle línea al Ministro de Trabajo Jorge Triaca para que salga a buscar el respaldo de la población por encima de sus representantes gremiales y desafiarlos a parar por unos 180 años si quieren; porque el gobierno cuenta con la conciencia de una necesidad de cambio por parte de toda la sociedad. En tal caso probablemente le vaya mal en octubre pero cuente con una estrategia más seria y con un plan, una agenda propia que nos de paz. Con alguien al volante que tome decisiones y nos explique los éxitos y fracasos; pero que reúna los esfuerzos y la responsabilidad de toda la población. (De los bancarios y financistas también).

    Marzo es la bisagra económica de todo el año, porque socialmente la gente percibe cómo se proyectará económicamente el resto del año. En terminos practicos: Si no llegastes a fin de mes en marzo, tampoco lo vas a hacer en diciembre. Y la paciencia de todos se está agotando por la falta de iniciativas y estrategias por parte del gobierno.

    La realidad, la suma de todas las verdades es que este año Argentina tiene records de exportaciones y es el principal productor de trigo a nivel mundial, con mega números entrando al país y con un Dujovne al cual los números igualmente no le cierran.

    Todo indica que este modelo agroexportador ya no nos sirve y Macri no tiene la sensibilidad social para capitalizar el apoyo incondicional que le ha dado la población.
    No puede, no sabe cómo.

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