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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Maria Florencia Andrada hace 2 años, 9 meses.

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    Maria Florencia Andrada
    Jefe de claves

    Por Mauricio Frapiccini / Valeria Bou
    En estas semanas ciudadanos, políticos de diferentes fuerzas de índole local – provincial y profesionales referidos al tema se están agrupando periódicamente en localidades de la zona norte de la Provincia de La Pampa para solicitar un mejor control por parte del gobierno sobre el uso de agroquímicos.

    Existen diversas posturas acerca del tema, los que manifiestan un tono aireado hacia quienes defienden la actividad, (muchos de los autoconvocados hacen referencia a que no existen estudios claros de qué productos son perjudiciales para la salud y cuáles no); y otros que directamente prefieren que se suspenda toda actividad hasta que se demuestre efectivamente que no hay daños en la población.

    No muy lejos de estas tierras, al otro lado del Meridiano Quinto, en la ciudad de Trenque Lauquen (Prov. de Buenos Aires), han vuelto esta problemática un negocio rentable para el municipio y la población de influencia, ya que tanto las leyes provinciales como las ordenanzas municipales dejan a consideración del ejecutivo municipal la aplicación de las sanciones que crean convenientes.
    A su vez un poco más al norte, en la provincia de Córdoba, en el 2016 se realizaron unas 200 decomisaciones y multas por un monto cercano a los $1.5 millones en relación al tema.

    Si usted se toma el trabajo de ver las legislaciones de la provincia de Buenos Aires, las de Córdoba y las de La Pampa verá que todas están muy bien redactadas (no hay leyes nacionales al respecto) y las ordenanzas vigentes de nuestra ciudad cabecera de la Micro Región II, General Pico, también contemplan que sea el ejecutivo del municipio quien aplique la tabla de multas y sanciones que considere necesarias al momento de detectar irregularidades en el transporte, almacenamiento uso y aplicación indebida de agroquímicos en la zona.

    Sin embargo aquí nos ve a nosotros los vecinos, sin saber que hacer a causa del enorme “nada” que se respira desde el municipio cuando olemos a feo desde los campos cercanos a nuestros pueblos. ¿Qué respiramos en el aire?, ¿Cuáles son las consecuencias para nuestra salud y nuestras tierras?, son interrogantes que nos preocupan a todos por igual y que afecta a nuestras localidades, donde la agricultura intensiva es un gran negocio.

    La salida parece obvia: realizar un pertinente control del uso de los agroquímicos para que de esta manera se transforme en una actividad eficiente que se sostenga por su propio peso.
    Es fácil: “si un productor o un aplicador está fuera de las normas vigentes tiene que pagar”. Y todos veremos con muy buenos ojos que ese dinero se destine para capacitar a más inspectores, con mejores vehículos acordes a la necesidad fomentando en la población una línea 0800 a disposición de cualquier vecino de nuestras ciudad que detecte fumigaciones irregulares. La recaudación estaría dirigida a la mejora y el control apropiado de las actividades agroquímicas, generando un marco de regulación de las mismas en un contexto sanitario apropiado que produzca rentabilidad para su sustento, pensando en capacitación y herramientas que permitan que cada municipio pueda controlar esta actividad siendo el vecino informado el principal monitor, porque el compromiso social es de todos.

    Vivimos en un país agro exportador, que fue granero del mundo, en donde los pooles de siembra y las grandes corporaciones de granos poco les importa si a una ciudad de 60,000 habitantes en el interior del país, los agroquímicos les hace bien o les hace mal; porque literalmente no nos necesitan. Argentina solo emplea el 7 u 8% de su población para generar alimentos suficientes para alimentar a 300 millones de personas por día. Eso incluye a los empleado agrícolas, los productores de tecnología agroindustrial, los exportadores e importadores de insumos e inclusive hasta los que construyen las vías de transporte.

    Para exportar 100 millones de toneladas de granos no es necesario que existan ciudades en el interior del país. Es más: ¡mucho mejor si no existieran!, porque ya no hace falta familias cercanas a los empleados rurales y cada vez hacen falta menos empleados y hasta menos dueños rurales.
    Hoy las máquinas agrícolas lo hacen todo, se manejan de manera autónoma, diagnostican sus fallas online y si las personas desapareceriamos les haríamos un gran favor a Monsanto, Cargill, Ferroexpreso, a los chinos y a los de la cuota Hilton.
    Porque todo ese sector agroexportador, con gobierno y todo, prefiere tratar mejor a un extranjero que les pague en dólares antes que alimentar a un argentino que les pague en pesos. Entonces tenemos que cuidarnos solos para seguir siendo un país agro y no terminar siendo solo un fantasma exportador sin identidad de país.

    En nuestra ciudad, vemos con muy malos ojos como el ejecutivo municipal (que si bien tiene mucha efectividad para comprar radares,cámaras e instruir a los oficiales de tránsito para hacer de las multas un gran negocio que ayude a las arcas de la ciudad a pagar sus onerosos sueldos a fin de mes), no haga lo mismo del control de los agrotóxicos como en otras regiones del país. Esta problemática es algo que el ejecutivo tendrá que resolver en breve.

    Hay asociaciones como el Colectivo Sanitario conformado por profesionales de la educación agropecuaria, salud pública y vecinos afectados por esta situacion que buscan estadísticas y legislar mejores leyes que las vigentes y ordenanzas municipales que realmente sean efectivas. Pero en realidad no hace falta porque desde el año 2010 fueron plasmadas con el espíritu de que sea el ejecutivo municipal quien tenga la facultad de legislar, agilizando el trabajo de atrapar a los infractores y a los “vivos” que aplican mal lo que saben cómo se hace bien y ejecutarles multas por 1000 unidades de combustible, como en Buenos Aires.

    Insistimos en que todo está en la eficiencia del ejecutivo municipal porque tiene todas la herramientas necesarias para proteger a la comunidad bajo su responsabilidad.

    En épocas de altas tecnologías y negocios multimillonarios debemos ser extremadamente eficientes para cuidar de nuestra salud y nuestros intereses.
    Estratégicamente tenemos aliados: si bien es cierto que las compañías interesadas en las exportaciones y en los rindes son extranjeras, en general, los aplicadores viven en nuestras ciudades y quieren colaborar; pero se encuentran acéfalos por la desprotección de las autoridades competentes.

    La línea 0800 debería entonces funcionar de forma anónima y proteger siempre al denunciante para que de esa manera, se fomente el control por parte de la población de esta peligrosa actividad en donde la consecuencias pueden afectar a toda una población en el momento menos esperado.

    Será también una tarea constante proteger nuestros acuíferos ya que hay químicos que penetran hasta las napas y con la nueva ley de presupuestos mínimos para el registro y protección de nuestros humedales deberemos solicitar a la autoridad de aplicación un control y actualización de las ordenanzas vigentes, además de realizar estudios técnicos a los distintos tipos de agroquímicos que se utilizan en las cercanías de nuestros humedales.

    Mauricio Frapiccini / Valeria Bou
    Dic. 2016

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